LA RIOJA DRUMMING FESTIVAL
El sábado podría decir que fue un día más que perfecto, superó todas mis expectativas. Tuve el honor de presentar el Drumming Festival en La Rioja junto a Dom Famularo, el embajador mundial de la batería. http://www.domfamularo.com/
Dom es una persona increíble. Divertido, sabio, entrañable, accesible y, sobre todo, con muchas ganas de compartir su pasión. La sensación que tuve a los cinco minutos de hablar con él es que le conocía de toda la vida.
Durante cuatro horas disfrutamos de las demostraciones de diez de los mejores bateristas del mundo, entre ellos Ray Luzier (Korn), Chris Adler (Lamb Of God) y el grandísimo Tommy Aldridge (Ozzy Osbourne, Whitesnake). Entre actuación y actuación aproveché para compartir impresiones con muchos de ellos y para felicitarles por el show que estaban ofreciendo. Es admirable que gente tan relevante sea tan cercana, tan sencilla. Es algo que, durante tantos años haciendo reportajes con famosos, puedo asegurar. Cuanto más grandes, más humildes. El ejemplo perfecto son AC/DC, da igual la cantidad de fans que haya a las puertas de su hotel después de un concierto, ellos se paran y hasta que no firmen a todo el mundo, no se van.
El gran regalo que recibí este día es algo que no olvidaré en mi vida, estuve hablando con Tommy Aldridge. Bueno, hablando mientras me temblaba todo el cuerpo, hay que decirlo. Ya había llegado a sus oídos que diseñaba camisetas y, por supuesto, le regalé una, que le encantó. Fue todo un honor para mí.
Dom también me estuvo enseñando la “complicada técnica del lanzamiento de baqueta”. Parece una chorrada pero tiene su punto… ja, ja. La primera vez que lo intenté casi saco un ojo a un chico del público, desde aquí le pido perdón, fue sin querer. El tema es que no es cuestión de fuerza bruta, la energía que le imprimes al lanzamiento no es proporcional a la distancia. Es mejor lanzarlo como si fuera un “sutil movimiento de bailarina” como me dijo Dom. Luego le cogimos el gustillo y probamos con unas cuantas.
Aparte de esta anécdota, tengo que confesar que nunca había sentido algo así viendo un show. Cómo vibraba el escenario, cómo disfrutaban los artistas y cómo conectaban con el público. De hecho, La Rioja Drumming Festival es el mayor festival de su categoría en todo el mundo. Pero lo mejor estaba por llegar. Imaginaos una clase de música de adolescentes esperando las pautas del profesor para empezar a tocar. Así estaban todos, los diez monstruos de la batería a la vez en el escenario con la ilusión y las ganas de darlo todo, y Dom Famularo como director de orquesta. Fue la Jam más apoteósica que mis ojos podrán ver. Fue una exhibición brutal de talento. Uno por uno iban teniendo su hueco para hacer lo que les diera la gana acompañados del resto. Parece mentira que diez baterías se puedan poner de acuerdo tocando, pero sonó como un sólo cuerpo armonioso. Una delicia, sin duda.







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